jueves, 12 de marzo de 2015

Cuaresma, jueves, semana 3.



“No hay peor sordo que el que no quiere oír”. 

El refrán se aplica perfectamente a esta situación que hemos leído: ni las obras más grandes de amor, como es liberar a un endemoniado de sus tormentos, son señales suficientes para quien se niega a aceptar que ha llegado el Reino de Dios. 

Que no nos pase lo mismo que a aquella gente. 

Pidamos al Espíritu Santo el discernimiento para ver en las buenas obras la gracia de Dios que está actuando.

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